Pages Menu
TwitterRssFacebook
Categories Menu

Posted by on Mar 8, 2014 in Blog, COCINA | 0 comments

Bizcocho de la abuela Zeta

Bizcocho de la abuela Zeta

En casa siempre hay un bizcocho listo para desayunar o merendar. No es un bizcocho cualquiera, es el bizcocho de la abuela Zeta.

Mi madre tuvo un nombre raro, de esos que tienes que repetir varias veces cuando alguien te pregunta. “¿Pero es un diminutivo? ¿De dónde viene ese nombre?”, eran las preguntas más comunes que le hacían a mi madre. Ella siempre respondía lo mismo. Cuando mis hijos o mis sobrinas eran más pequeños, la llamaban la abuela Zeta, pues su nombre empezaba por esa letra. Así que, cualquier cosa de las que ha cocinado a lo largo de su vida, han tenido la coletilla “de la abuela Zeta”.

Por encima le ponía azúcar glasé, como si le hubiera caído una fina capa de copos de nieve. Cuánto me gustaba cortar un trozo de bizcocho y dejar esa parte para el final, para saborearla bien. arriba bizcocho

Cuando las amigas de mi madre venían a casa a merendar, siempre hacía el bizcocho. Cada semana, en casa, había un enorme bizcocho de la abuela Zeta para desayunar. Aunque siendo cinco hermanos, pocos desayunos duraba.

1

Al ir a las revisiones mensuales que tenía con su doctora siempre acudía con un bizcocho.

Y si alguno de mis hermanos o yo nos íbamos a dormir a casa de amigos llevábamos un bizcocho de la abuela Zeta.

Ahora que mi madre ya no está, este bizcocho es una referencia familiar. Siempre lo llevo cuando me invitan a una merienda.

INGREDIENTES:

Las medidas no son exactas, dependen del peso de los huevos.

  • Tres huevos
  • El peso de los huevos en azúcar
  • El peso de los huevos en harina de repostería
  • El peso de los huevos en mantequilla a temperatura ambiente
  • Polvo de hornear
  • Una copita de brandy o vino dulce
  • Ralladura de limón o naranja
  • Un puñadito de piñones

Con unas varillas, batir la mantequilla con el azúcar hasta conseguir que estén totalmente integrados.

Separar las yemas de las claras de dos de los tres huevos e incorporarlas una a una y sin dejar de batir a la mezcla anterior

Tamizar la harina con una cucharadita de polvos de hornear y añadirla poco a poco a la masa. Seguir batiendo hasta conseguir la uniformidad de los ingredientes. Rallar la piel de limón o naranja e integrarla. Agregar una copita de brandy o vino dulce y los piñones. En esta ocasión, yo no los puse.

Montar las claras a punto de nieve hasta que estén bien firmes e incorporarlas a la mezcla anterior con movimientos envolventes de abajo a arriba.

Mientras, tendremos un molde engrasado con mantequilla y espolvoreado de harina y el horno precalentando a 180 grados.

Echar toda la mezcla con cuidado en el molde y hornear unos 45 minutos o hasta que introduciendo un palillo nos salga limpio. Dejar enfriar en una rejilla y desmoldar. Servir con azúcar glasé por encima.

2

Por cierto, la abuela Zeta se llamaba Zanita…

Mencía

Post a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *